viernes, 12 de octubre de 2012

Si quieres, puedes. {Relato}

Hoy era un día más en el que estaba separada de Eva. No lo soporto, llevamos más de un año hablando por redes sociales y tonterías pero la distancia empieza a hartarme. Quizás un día de estos me escape...
Dejé que el sueño me venciera y me dormí con la idea de escaparme en la cabeza.

- Al día siguiente. -

Desperté. Tuve un sueño en el que conocía a Eva... Todo era bonito hasta que desperté.
Fuí al baño a ducharme y salí ya vestida. Bajé a desayunar y a continuación salí a dar un paseo por el bosque que se encuentra cerca de mi casa. Me senté en un árbol y empecé a plantearme la idea de escaparme. Cada vez tenía más y más ganas. Ella vive en Ciudad Real y yo en Madrid, hay un tren que va directo desde Madrid hasta Ciudad Real y yo tengo dinero suficiente para ir y volver todo en el mismo día. A mis padres les podría engañar diciendo que pasaría el día en casa de Alexandra, mi amiga y que comería allí. Todo es perfecto, solo falta planearlo.

Volví a casa y me conecté a Skype. No llamé a Eva ya que tenía que contarle el plan por escrito, sin que mis padres me oyeran. Le conté todo y ella se emocionó mucho, me dijo que podría ir a comer a su casa y que podríamos pasar juntas el día entero. Todo esto encajaba.

...

Son las 5 de la tarde, acabo de llamar a Alex para contarle todo y está de acuerdo con mi plan. Bajé al salón y le pedí permiso a mis padres para mañana pasar el día en casa de mi amiga. Ellos aceptaron ya que no sería la primera vez que iría a pasar el día con Alex. Todo me estaba saliendo según lo planeado.

De nuevo, volví a mi habitación y empecé a preparar una mochila con cosas necesarias para mañana. Me despertaría a las 7 y cogería el tren de las 9 y cuarto.

...

Había acabado de cenar. El plan iba sobre ruedas. Subí a mi habitación, me pusé el pijama y encedí el portátil con la intención de hablar con Eva. Estuvimos chateando hasta la una de la mañana, que fué cuando me entró sueño y apagué el ordenador para conciliar el sueño.

- Al día siguiente. -

Hoy era todo o nada. Me desperté, fuí al baño a cambiarme y salí preparada para el viaje. Cogí mi mochila en la que llevaba el dinero y algunas cosas más, ya que no la llené para poder guardar más tarde la chaqueta que llevaba puesta. Desayuné y salí de casa a menos cuarto. Fuí andando hasta la estación y me dispuse a comprar mi billete de ida. Después, bajé las escaleras mecánicas y esperé a que mi tren con destino a Ciudad Real llegase.

El tren llegó a la estación. Subí a él y me senté en uno de los asientos más cercanos a las puertas. El tren salió directo a CR, sin parar en ningún otro lugar, y yo saqué mi móvil para twittear un poco. Lo primero que pusé fué 'En menos de 2 horas estaré abrazando a mi Eva'. Al escribirlo se formó una sonrisa en mi cara. Tan solo pensar en ello me alegraba el día. El tren seguía su rumbo y yo estaba empanada con mi móvil. Depués de media hora usando el móvil decidí sacar el libro que me llevé de casa y leerlo. Se trataba de 'Sinsajo', uno de los libros de la trilogía de 'Los Juegos Del Hambre'. Empecé a leerlo hace unos días así que llevaba más de la mitad. Supongo que acabaría de leerlo en el trayecto.

...

El altavoz sonó y de él salieron estas palabras 'Próxima parada: Ciudad Real Centro' Mi corazón latía muy fuerte. Este era mi destino. Guardé el libro que terminé de leer, me levanté, y coloqué bien mi camiseta. La chaqueta la guardé en la mochila ya que empezaba a hacer calor. El tren finalizó su trayecto y yo bajé de él. Subí las escaleras mecánicas y salí del recinto. Observé el lugar y divisé a Eva... Eva estaba allí, esperándome. Su mirada se clavo en mi figura y a continuación echamos a correr la una hacia la otra. Por fin, la estaba abrazando, la tenía a mi lado.

...

Estuvimos toda la tarde de risas, historias y abrazos interminables pero el momento de mi marcha se acercaba. Eran las 7 de la tarde y mi tren salí a y media con destino a mi hogar. Estábamos en un banco cerca de la estación con lágrimas en los ojos pero una sonrisa en la cara, este día fué el mejor de nuestras vidas.
Le prometí a Eva que volvería y ella me prometió que vendría a Madrid. Sus padres tuvieron la oportunidad de conocerme así que tenían confianza en dejarla venir a pasar unos días en mi casa, claro está, con el consentimiento de los míos.

Entré al recinto y bajé esas escaleras mecánicas... Todo se volvía negro a cada paso que daba. El tren llegó y subí, obligada, a él. Salió de la estación y no pude evitar unas pocas lágrimas recorriendo mi mejilla. Pero le prometí que nos encontraríamos de nuevo y yo siempre cumplo las promesas.

1 comentario:

  1. Aw *_* askdjjjjjsak ojalá eso pasara en la vida real,me ha gustado mucho.
    ¡Besos!

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