El día había amanecido nublado, pero eso no impediría que marchase al parque de skates que había a tres manzanas de mi casa. Cogí mi monopatín y marché de casa sin hacer mucho ruido, ya que mi madre no me dejaba salir por el castigo que me impuso ayer. Puse el monopatín en el suelo y rodé sobre sus ruedas hasta llegar a mi destino. Allí me encontré con mis amigos, Alex y Luis. Hice nuestro típico saludo y me dirigí a la rampa más difícil. Hice unos cuantos trucos y en el último casi caigo por la presencia de alguien quien no conocía. Bajé de mi skate, lo acogí en mi brazo y me acerqué al grupito de muchachas que le rodeaban.
- Paso, paso, perdón, paso. - Atravesé el cinturón de chicas que le rodeaba y llegué hasta él. - Hola, supongo que tú eres Miguel. Yo soy Lara.
- Encantado, Lara. - Me dió la mano y respondí al gesto. - ¿Serías tan amable de enseñarme un poco la ciudad?
- Claro, para eso me pagan tus padres, ¿no? - Así es, sus padres me pagaron para hacer de guía y enseñarle la ciudad, no es algo muy usual pero, el dinero no me viene mal.
- Sí... - Dijo con la cara algo entristecida.
- Pues comenzemos.
Tiré de su brazo hasta sacarle de ese agobio y le dije que me siguiera. Dimos un paseo por toda la ciudad y a cada rato Miguel me paraba y preguntaba por cada zona de la ciudad. Le llevé a un parque al que iba siempre para desahogarme y pensar las cosas, en ese momento me dijo lo siguiente.
- ¿Sábes? Mis padres te contrataron a ti para que me enseñases la ciudad ya que ellos no tienen tiempo para mí. Siempre están más ocupados en sus cosas del trabajo y nunca prestan atención a lo que digo. - Su voz sonaba apagada.
- Mi padre murió en un accidente de coche. Todavía le echo de menos pero él tampoco me prestaba mucha atención. Ahora vivo con mi madre y mi padrastro, al que no soporto. Por eso muchas veces vengo aquí a desahogarme. - Esta era la primera vez que le contaba la verdad a alguien.
- ¿Hacemos de este nuestro lugar secreto?
- Sí. Siempre he querido eso... Tener a alguien con quien compartir lágrimas, gritos, sonrisas...
- Recuerdos... ¿No me recuerdas, skater?
- ¿Qué dices? - Pregunté anonadada.
- ¿No recuerdas lo felices que eramos cuando corríamos por este parque con tan solo 5 años? - Me dijo con brillo en los ojos.
- ¿Eres tú? - Pronuncié con dificultad.
- Sí mi skater, soy yo, ¿me recuerdas?
- ¿Cómo no recordarte? Fuiste mi primer amor... y el único por ahora.
- Te he echado mucho de menos estos años.
- Y yo a ti, mi pequeño, y yo a ti...
Nuestros labios se unieron y nuestras lenguas formaron una guerra en nuestras bocas. Hacía tanto que no tenía sus manos junto a las mías que ya no sabía que se sentía. Pasé mis manos por su nuca y él pasó sus manos por mi cintura. Paramos por falta de aire y de mis labios salió un 'Te quiero' que nunca olvidaríamos.
SDJIOAJFORQGJOIEKDXPOSKAVOIDFSA CAROLINA TE AMOOOOOO Y AMO TUS RELATOS, y eso, chau.
ResponderEliminarAwww, gracias Ace <3 Yo también te amo.
Eliminar¿Y el secso? ¿Dónde está el secso? Po' vaya mierda de relato, entonces. JAJAJAJAJA NO, ES BROMA. I'M KIDDING. Es precioso, me encanta. Ahí, todo tan tierno. JEJEJEJEJE.
ResponderEliminarTe quierelo.
Lo siento, hoy no hay secso, hasta que no lo haya en tu novela no lo habrá en mis relatos, jejeje. Te amodoro.
Eliminarawwwww, Carol, que cursi<3 *w* JAJAJAJAJA
ResponderEliminarEs bonito C:
Y ya tiene que saltar la de arriba, diciendo que quiere secso. JAJAJAJAcomono-.- JAJAJAJJAJA.
Muy bonito, Caroline Beadles<3
te quierouuuu
JAJAJAJA I know. Pero está bien hecho e.e
EliminarBeadles *oooooooooo*
Que bonito el relato,ha sido precioso y mu' romántico,me gustan mucho tus relatos.
ResponderEliminar¡BESOS!